Rousseau y Dewey
Educación moderna desde un análisis e interrelación de los postulados de Rousseau y Dewey
Ante las dinámicas modernas en la educación, es necesario responder a la siguiente interrogante ¿De qué manera los conceptos aportados por Rousseau y Dewey resultan hoy pertinentes (o no) para la afectación formativa de subjetividades en espacios educativos? En tal sentido, las ideas de Jean-Jacques Rousseau y John Dewey, aunque surgidas en contextos históricos distintos, siguen siendo influyentes en la configuración de subjetividades en la educación actual. Por tanto, Rousseau, defiende una educación basada en la naturaleza del niño, destacando el desarrollo espontáneo y la experiencia directa, su énfasis en respetar los ritmos y necesidades individuales del niño es todavía relevante hoy en día, inspirando corrientes pedagógicas actuales.
De acuerdo con Manguán (2012) Rousseau concibió la educación como un proceso de desarrollo integral, abarcando aspectos cognitivos, afectivos y sociales. Por lo que esta visión es esencial en la educación contemporánea, donde se busca formar personas capaces de desarrollar su potencial creativo, crítico y emocional. Por tanto, en un mundo complejo y cambiante, es necesario fomentar un aprendizaje que abarque todas estas dimensiones.
Por otro lado, John Dewey, destacó la importancia del aprendizaje como una experiencia activa y socialmente situada. Autores como Feinberg y Torres (2014) manifiestan que su concepto de la "escuela como comunidad" es una referencia para quienes buscan espacios educativos más democráticos y participativos. Por lo que los autores enfatizan que la idea de que el conocimiento se construye mediante la interacción con el entorno y con los demás es un principio central en muchas teorías del aprendizaje contemporáneo.
En consecuencia, la perspectiva de Dewey sobre la educación como un proceso de reconstrucción de experiencias es también relevante en la era digital, donde la información es fácilmente accesible y el aprendizaje ocurre a través de múltiples canales. Desde este contexto, las escuelas deben convertirse en lugares donde los estudiantes desarrollen habilidades de pensamiento crítico, resolución de problemas y colaboración para enfrentar los desafíos actuales.
Sin embargo, la aplicación de las ideas de Rousseau y Dewey en la educación contemporánea enfrenta desafíos. Entre ellos se pueden resaltar la diversidad cultural, social y económica de las aulas, la cuales exige enfoques pedagógicos más complejos. Además, el avance de las tecnologías de la información y la comunicación plantea nuevos retos y oportunidades para la educación.
De acuerdo con Rivera (2024) adaptar las ideas de estos autores al siglo XXI implica personalizar el aprendizaje usando tecnologías, desarrollar competencias digitales, fomentar la participación ciudadana y el compromiso social, y enfatizar la educación emocional. Estas adaptaciones son claves para preparar a los estudiantes para vivir y trabajar en un mundo cada vez más digitalizado y diverso. Además, los autores resaltan la importancia de interrelacionar tanto los pensamientos de estos dos pioneros con otras corrientes que permitan dinamizar de manera sostenible la educación.
Partiendo de lo anterior, Vergara (2016) resalta que desde los aportes de estos pioneros a la educación actual, parte desde la educación infantil, considerando que el énfasis de Rousseau en el desarrollo natural del niño y la importancia de la experiencia directa ha dado lugar a enfoques pedagógicos como el Montessori y el Reggio Emilia, que promueven el juego libre y la exploración del entorno. Asimismo, Dewey con su concepción del aprendizaje como una experiencia social, ha influido en la creación de espacios donde los niños aprenden mediante la interacción con sus pares y el entorno, utilizando proyectos colaborativos y el juego simbólico para desarrollar habilidades sociales y cognitivas.
En la educación superior, aunque Rousseau se centró principalmente en la educación infantil, su idea de la autoeducación y la autonomía intelectual sigue siendo relevante, fomentando la investigación independiente y la participación en proyectos. Dewey ha promovido la conexión entre la teoría y la práctica en la pedagogía universitaria, incentivando la realización de prácticas profesionales y el aprendizaje basado en problemas. La universidad como una comunidad de aprendizaje, según Dewey, ha dado lugar a seminarios y grupos de estudio, facilitando un entorno colaborativo y práctico.
En la educación intercultural, Vergara (2016) manifiesta que la idea de Rousseau de respetar la naturaleza del individuo se aplica al reconocer y valorar las diferentes culturas y experiencias de los estudiantes, creando ambientes inclusivos y promoviendo el diálogo intercultural. Por su parte, Dewey con su enfoque en el aprendizaje como una experiencia social, fomenta la colaboración y el intercambio entre estudiantes de diversos orígenes, promoviendo el respeto mutuo y la comprensión de diferentes perspectivas. Sin embargo, aplicar las ideas de Rousseau y Dewey en la educación contemporánea presenta desafíos debido a la creciente diversidad cultural y social, la integración de tecnologías y la globalización. Para superar estos desafíos, es necesario combinar diferentes enfoques pedagógicos, adaptar las ideas a contextos específicos y formar a los docentes con herramientas adecuadas para implementar estas teorías en el aula.
Por consiguiente, desde un análisis contextual e interrelacionando los postulados de ambos pioneros, permite reflexionar en cuanto al adaptar los principios de Rousseau y Dewey a las realidades actuales permitirá construir sistemas educativos más justos, equitativos y capaces de formar ciudadanos críticos y comprometidos. Además, de una necesidad de enfoque sostenible basado en el fortalecimiento del aprendizaje activo, la resolución de problemas y la conexión con el mundo real. Ambos pensadores abogaron por una educación que fomente el desarrollo integral del individuo, abarcando aspectos cognitivos, afectivos y sociales, para la creación de currículos que desarrollan competencias como la creatividad, el pensamiento crítico y la colaboración, en función de poder generar propuestas de soluciones sociales y productivas en el dinámica contexto actual.
Referencias bibliográficas
Dewey, J. (1939). Mi credo Pedagógico. Buenos Aires, Losada. https://www.fceia.unr.edu.ar/geii/maestria/TEMPORETTI/Dewey_Mi_credo_Pedagogico.pdf
Feinberg, W., & Torres, C. A. (2014). Democracia y educación: John Dewey y Paulo Freire. Cuestiones Pedagógicas, 23, 29-42. https://idus.us.es/handle/11441/36240
Manguán, I. V. (2012). La filosofía de la educación de Rousseau: el naturalismo eudamonista. Educació i Història: revista d'història de l'educació, (19), 35-53. https://www.raco.cat/index.php/EducacioHistoria/article/download/257863/345111
Rivera, P. L. G. (2024). Estrategias activas y corrientes pedagógicas en la formación docente. Mendive. Revista de Educación, 22(2), e3625-e3625. https://mendive.upr.edu.cu/index.php/MendiveUPR/article/view/3625
Valenzuela, M. (2009). La educación en el Emilio de Rousseau: infancia, adolescencia y mujer. Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid. https://www.biblioteca.org.ar/libros/151557.pdf
Vergara Guerra, D. (2016). Una Mirada a la Construcción del Conocimiento Pedagógico, Teorías de la Educación. Revista Digital Palabra. https://repository.upb.edu.co/handle/20.500.11912/6795
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